Querido Mariano, anoche llegó el momento de regalarte 40 castañas.
40 castañas ni son pocas ni son muchas, aunque según los criterios fijados por nuestros convencionalismos sociales, son el número justo para pararse a reflexionar sobre lo que ha sido nuestra vida y bla, bla, bla...
Supuestamente tras esa reflexión existen varias opciones, la más conocida gracias al cine es comprarse un descapotable y liarse con una chica de veintitantos...
No tengo nada en contra de los descapotables ni de las chicas de veintitantos y se que tu tampoco. Ayer al llegar al "Archipiélago" donde tuviste la delicadeza de agasajarnos por todo lo alto con una fiesta genial, pude observar que no había ningún descapotable aparcado cerca lo cual me tranquilizó muchísimo.
Ver la sonrisa que se te pone cuando ves unos extraños artefactos que supuestamente sirven para andar por la nieve y que eres de los pocos que se emocionan ante un GPS de montaña, nos indica que no te aplican para nada los convencionalismos sociales y que estás a salvo por lo menos de los descapotables...
!Muchas felicidades y muchas gracias por la fiesta¡
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